viernes, 31 de marzo de 2017

Biblioteca escolar y biblioteca del aula. Rafael Rueda

¿Biblioteca de aula o biblioteca escolar? (Primera parte)

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Introducción
Uno de los defectos que tiene la escuela es embarcarse en infructuosos e inútiles debates que no sólo no la ayudan a avanzar sino que suponen un insalvable lastre porque reabren heridas que paralizan cualquier dinámica renovadora. Una de esas ficticias controversias consiste en contraponer biblioteca escolar y biblioteca de aula como si de dos entes irreconciliables e incompatibles se tratara. Como trataremos de demostrar, ambas tipologías bibliotecarias no sólo son perfectamente compatibles sino imprescindibles la una para la otra porque complementan sus funciones y subsanan sus carencias.
¿Incompatibilidad, complementariedad…?
A estas alturas del debate parece incuestionable que todo centro educativo no universitario debe contar con una biblioteca entendida como centro de recursos multimedia al servicio de la comunidad escolar, plenamente integrado en los proyectos educativo y curricular del centro y que fomente métodos activos de enseñanza y aprendizaje.
Lamentablemente la realidad viene una vez más a desmentir a la teoría y por eso podemos afirmar, compungidos, que en la inmensa mayoría de nuestras escuelas e institutos el tipo de biblioteca existente dista mucho de dicho modelo. Esta es una de las aparentes causas de que en muchos centros la creación y mantenimiento de la biblioteca de aula sean un medio de esconder la carencia institucional de la biblioteca escolar porque permite un importante ahorro de recursos económicos, didácticos y humanos. Lo cual anega las posibilidades de solución, porque las administraciones se escudan en la existencia de estas bibliotecas de aula para eludir su obligación de dotar a los centros de bibliotecas centrales.
Desde un punto de vista pedagógico podemos argumentar que la biblioteca de aulapermite una mayor proximidad de los materiales de lectura y una respuesta más inmediata a las posibles consultas o dudas de los estudiantes. Los materiales son más adecuados a su edad, nivel de lectura e intereses. Pero en realidad los alumnos sólo acceden a este rincón de lectura cuando terminan sus otras tareas y no leen para sí mismos sino para el maestro.
En la biblioteca escolar el niño adquiere mayor autonomía en su aprendizaje, redobla su responsabilidad, optimiza los recursos y descubre que no sólo puede aprender de su maestro y sus iguales sino también del contacto con los otros miembros de la comunidad escolar con los que entra en contacto en la biblioteca escolar. Pero el principal y milagroso descubrimiento que el niño hace allí es que ante él se abre un universo infinito de posibles fuentes de aprendizaje y disfrute. El libro de texto se convierte en un minúsculo escaparate para el conocimiento y queda sepultado por los otros soportes en los que se transmite el saber: libros documentales, obras de referencia y consulta, revistas, anuarios, enciclopedias en cederrón…
La biblioteca de aula puede ser una magnífica sucursal de la biblioteca escolar y su funcionamiento puede ser autónomo, en absoluto subordinado. Lejos de someterse al dominio de la biblioteca del centro, la biblioteca de aula «se aprovecha» de ella, la «utiliza» exprimiéndola en su propio interés. Los recursos generales circularán de un modo óptimo adecuándose a las necesidades reales de los usuarios.
Pero el aprovechamiento didáctico de los recursos materiales que se realiza dentro de cada aula es incompleto y si nos quedáramos en él estaríamos cercando la formación integral de nuestros alumnos porque sólo desde una biblioteca escolar dinámica, viva y bien dotada el niño podrá realizar tareas de investigación, manejo de la información y elaboración de nuevos conocimientos y, por extensión, nuevos contenidos culturales. En el aula el niño aprende lo que el profesor y el libro de texto le enseñan. En la biblioteca escolar el estudiante construye su saber y su itinerario de lecturas.
Si realizamos el análisis desde la perspectiva de la formación de lectores y escritores,volvemos a concluir que la labor de las bibliotecas de aula y la biblioteca escolar es complementaria (como lo ha de ser también con la biblioteca pública) y ha de ser coordinada porque de ese modo estaremos ampliando la utilidad que el propio niño asignará a la lectura: no sólo la vinculará con el disfrute personal y el aprendizaje sino también con la resolución de todo tipo de problemas prácticos: manejo de aparatos, localización de información laboral, enriquecimiento de su ocio, etc.
Si la única experiencia bibliotecaria que tiene el niño dentro de la escuela es la de su biblioteca de aula es lógico que asocie lectura con trabajo escolar, porque dentro de la didáctica que se desarrolla dentro del aula la mayoría de los contactos que tiene el niño con los libros tiene carácter curricular; se deja poco espacio para la lectura libre, espontánea y sin pedir nada a cambio. El niño lee cuando el maestro quiere o/y lo que el maestro tiene a bien ofrecerle. El adulto es el poseedor del conocimiento e incluso de la literatura.
Cuando el estudiante da el salto hacia la biblioteca escolar se abre ante él un inabarcable mundo de nuevas fuentes de información, conocimiento y libertad, sencillamente porque se le da la posibilidad de elegir. Esta inmersión debe ser progresiva y cuidadosamente mediada para que el niño no se sienta abrumado y caiga en el desánimo que produce una oferta insuperable. Por eso es tan importante diseñar un plan riguroso y progresivo de formación de usuarios desde el que poder orientar al niño e irle dotando de las estrategias intelectuales, prácticas y didácticas necesarias para ser poco a poco el director de su aprendizaje y su experiencia lectora y cultural.
Desde la biblioteca escolar el estudiante pierde la sensación de que está obligado a leer, aunque en algunas ocasiones lo estará. Si a todas las experiencias de lectura que tenga el niño desde ese momento –no sólo a las llamadas «de animación a la lectura»– se las barniza con un aroma creativo y lúdico –lo cual no quiere decir ni cómodo ni sencillo–, su formación lectora será más sólida y a la larga más útil para su propio desarrollo.
El maestro y el bibliotecario tendrán que orientar y mediar, sí, pero también habrán de estar dispuestos a hacer mutis por el foro, a perder protagonismo y a favorecer el «bis a bis» íntimo entre el niño y el libro.
No podemos olvidar una magnífica virtud que puede tener la biblioteca del aula si está encabezada por un maestro comprometido y amante de sus alumnos: desde ella, apoyándose en la cercanía y en el clima afectuoso y confiado que crece más fácil y firmemente en un grupo humano que convive diariamente, el maestro podrá compartir su propia pasión por la lectura y dar de leer y dejarse empapar con las lecturas de los estudiantes. Se hará presente la dicha de la lectura de cercanía, esa «lectura de regazo en la que juegan un papel imprescindible los sentimientos.
Rafael Rueda (1) resume las diferencias y semejanzas entre la biblioteca de aula y la biblioteca escolar con este cuadro:

BIBLIOTECA de AULA
BIBLIOTECA de PRIMARIA

  1. Al servicio del aula.
  2. Taller de investigación.
  3. Nueva concepción espacial del aula.
  4. Inicia a los alumnos del aula en actividades bibliotecarias.
  5. El libro de texto pasa a segundo plano; es una ayuda no un objeto imprescindible.
  6. Los alumnos cuidan y preparan su biblioteca.
  7. El préstamo es sencillo y ágil.
  8. El «rincón de biblioteca» se puede decorar de modo más cercano al grupo/aula. Puede, por tanto, resultar más agradable y personal.
  9. Los materiales no suelen ser muy numerosos. Interesa más el contenido que la cantidad. Habrá que programar los temas que se van a tratar a lo largo del curso.
  10. La adquisición de materiales suele ser cara, bien por repetitiva o bien por ser pocas cantidades.
  11. La motivación lectora es mucho más directa.
  12. La animación lectora es frecuente.
  13. Se aprende a manipular distintos tipos de materiales, con visiones diversas de un mismo mensaje.
  14. Aprender a aprender como meta educativa.
  15. El maestro como guía imprescindible.
  16. Satisface la curiosidad momentánea del niño.
  17. El alumno toma una actitud activa en su aprendizaje.
  18. Fomenta el trabajo individual y el grupal.
  19. El maestro debe organizar el material según los alumnos que tenga en clase.
  20. El niño aprende la responsabilidad de su conservación y uso.

  1. Al servicio de todo la Primaria.
  2. Taller de investigación y centro de recursos.
  3. Fomenta el hábito investigador. Se suele usar cuando el maestro exige un trabajo de área.
  4. Se prepara al alumno para futuras visitas a bibliotecas públicas.
  5. El libro de texto tiene una importancia limitada en el aprendizaje.
  6. El bibliotecario y sus ayudantes controlan la organización.
  7. El préstamo implica una organización importante.
  8. La decoración es afrontada de un modo más global para satisfacer a todos los usuarios de Primaria.
  9. Pueden ser registrados multitud de materiales (libros, revistas...) que en algún momento pueden ser utilizados por algún curso de Primaria.
  10. Al ser centralizada, la adquisición de material suele salir más barata, por la coordinación y porque los pedidos son más amplios.
  11. La motivación lectora no es tan directa.
  12. La animación dependerá de la disponibilidad del personal de la biblioteca y del horario global.
  13. El alumno se habitúa a utilizar enciclopedias, atlas, etc., así como distintos soportes documentales.
  14. Inmejorable ayuda para aprender a aprender.
  15. El bibliotecario (o, en su defecto, el maestro) ayudará a formar el hábito investigador.
  16. Estará al servicio de las dudas y curiosidades que los alumnos se planteen a lo largo de Primaria.
  17. El afán de búsqueda vence a la pasividad.
  18. Trabajo individual y grupal al mismo nivel.
  19. El material será lo más amplio posible, teniendo en cuenta a los diversos usuarios.
  20. El niño aprende a usar la biblioteca


 José Quintanal (2) lo ve de esta otra manera:

EDUCACIÓN INFANTIL
Rincón de lectura
EDUCACIÓN PRIMARIA
Biblioteca de aula
  • Espacio que facilita la relación personal con la obra literaria, a través de su «magia»: colores, formas, imágenes ilustradas e imágenes mentales.
  • Actividad: recreación imaginativa del texto literario, paseo recreativo por la obra literaria.
  • Control: no existe más que su disposición material.
  • Fondo: mixto (personal e institucional). Necesidades específicas de accesibilidad (visión general, recipientes de soporte...).
  • Actividad espontánea: visión, recreación y expresión.
  • Espacio que alberga el material lector y los recursos escolares. Facilita la posibilidad recreativa del alumno.
  • Actividad: disponibilidad y servicio, control y rigor en el marco de las relaciones del sujeto con la obra literaria. Se enriquece toda la comunicación del alumno pues aquí lee, escribe y aprende.
  • Control: sujeto a los propios alumnos. Asegura la disponibilidad de servicio.
  • Fondo: carácter mixto (alumnos, biblioteca del centro).
  • Actividad básicamente centrada en la lectura literaria.
Este texto es una colaboración de Kepa Osoro
(1) RUEDA, R. (1998): Bibliotecas escolares. Guía para el profesorado de Educación Primaria. Madrid, Narcea.
(2) QUINTANAL, J. (2005): La animación lectora en el aula. Madrid, CCS.



Stella Maris Fernández: La Misión de la biblioteca escolar. 1980

MISION DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR

 No es posible referirse a la biblioteca escolar y su papel actual sin esbozar en breves palabras los fenómenos que afronta este dinámico siglo XX que, al proyectarse e incidir sobre el mundo educativo, configuran una de sus graves problemáticas. El joven de hoy enfrenta una realidad muy distinta de la de las generaciones pasadas, una realidad signada por fenómenos tales con~i>:
 La explosión del saber, es decir, el incremento de conocimientos que genera la necesidad de absorberlos. Una especialización creciente como consecuencia de la imposibilidad de absorber todo el saber generado. Cambios continuos en el mundo profesional caracterizado por la desaparición de viejas profesiones, aparición de otras nuevas v como resultado un continuo comenzar de nuevo a estudiar. Una industrialización que avanza cada vez más aceleradamente confiando a la máquina las tareas más simples y obligando al hombre a especializarse, es decir, a estar dispuesto a volver a aprender, a continuar perfeccionándose toda su vida para lo cual, previamente, debe haberlo capacita& la escuela. Esa misma industrialización genera, a su vez, mayores posibilidades de ocio para el ser humano que deberá aprender a aprovecharlo racionalmente para su recreación. .: I
 La producción masiva ,v cada vez mayor de material impreso que plantea a las bibliotecas la necesidad de organizar sus materiales. El aumento de la población que trae aparejado en $1 campo del trabajo y de la profesión el problema de la competencia y de la necesidad de seguir estudiando y alimentando la inteligencia para evitar ser reemplazado por alguien más capaz. La escuela recibe, pues, el impacto provocado por estos fenómenos que le obligan a rever su función y la de quienes están a cargo de la enseñanza. Ya no se trata sólo de transmitir conocimientos sino de preparar para un estudio fructífero, es decir, enseñar a estudiar lo que implica enseñar a pensar, a aprender selectivamente, a reconocer lo importante y significativo, a adoptar una actitud crítica frente al estudio, y asimilar con rapidez, y a adaptarse continuamente.^(...)

manifiesto de la UNESCO sobre bibliotecas escolares

Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública 1994 Noviembre de 1994 original: Inglés


 La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de la persona son valores humanos fundamentales que ~610 podrán alcanzarse si ciudadanos bien informados pueden ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en el seno de la sociedad. La participaci6n constructiva y la consolidación de la democracia dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información. La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educacibn permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales. El presente Manifiesto proclama la fe de la UNESCO en la biblioteca pública como fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano. Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a que apoyen las bibliotecas públicas y participen activamente en su desarrollo. La biblioteca pública La biblioteca pública es un centro de información que facilita a los usuarios todo tipo de datos y conocimientos. La biblioteca pública presta sus servicios sobre la base de igualdad de acceso de todas las personas, independientemente de su edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Ha de contar ademas con servicios específicos para quienes por una u otra razón no puedan valerse de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, deficientes físicos y mentales, enfermos 0 reclusos. Es menester que todos los grupos de edad dispongan de materiales que correspondan a sus necesidades. Los fondos y servicios bibliotecológicos han de incluir todos los tipos de medios y tecnologías modernas; así como materiales tradicionales. Son fundamentales su buena calidad y su adecuación a las necesidades y condiciones locales. Los materiales han de reflejar las tendencias actuales y la evoluci6n de la sociedad, así como la memoria del esfuerzo e imaginación del ser humano. -2- Ni los fondos ni los servicios han de estar sujetos a forma alguna de censura ideológica, política 0 religiosa, ni a presiones comerciales. Finalidad de la biblioteca pública Los servicios que presta la biblioteca pública se articulan en tomo a los siguientes objetivos relacionados con la información, la educación y la cultura: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. ll. 12. * * crear y consolidar el hábito de la lectura en los niños desde los primeros años; prestar apoyo a la autoeducación y la educación formal de todos los niveles; brindar posibilidades para un desarrollo personal creativo; estimular la imaginación y creatividad de niños y jóvenes; sensibilizar respecto del patrimonio cultural y el aprecio de las artes y las innovaciones y logros científicos; facilitar el acceso a la expresión cultural de todas las artes del espectáculo; fomentar el dialogo intercultural y favorecer la diversidad cultural; prestar apoyo a la tradición oral; garantizar a todos los ciudadanos el acceso a la información comunitaria; prestar servicios adecuados de información a empresas, asociaciones y agrupaciones; contribuir al mejoramiento de la capacidad de información y de las nociones básicas de informática; prestar apoyo a programas y actividades de alfabetización destinados a todos los grupos de edad, participar en ellos y, de ser necesario, iniciarlos. Financiación, legislacibn y redes La biblioteca pública ha de ser en principio gratuita. La biblioteca pública ha de estar bajo la responsabilidad de las autoridades locales y nacionales, y regirse por una legislación específica y financiada por las autoridades nacionales y locales. Ha de ser un componente esencial de toda estrategia a largo plazo de cultura, información, alfabetización y educación. Para lograr una coordinación y colaboración nacional, la legislación y los planes estratégicos han de definir y promover una red nacional de bibliotecas, basada en normas aceptadas de servicios. -3- La red de bibliotecas públicas ha de ser concebida en relación con las bibliotecas nacionales, regionales, especiales y de investigación, así como con las bibliotecas escolares y universitarias. Funcionamiento y administración Ha de formularse una política clara que defina objetivos, prioridades y servicios en relación con las necesidades de la comunidad local. La biblioteca pública ha de organizarse eficazmente y mantener parámetros profesionales de funcionamiento. Ha de establecerse una cooperación con los interlocutores pertinentes, por ejemplo, grupos de usuarios y demás profesionales a nivel local, regional, nacional e internacional. Los servicios han de ser accesibles a todos los miembros de la comunidad, lo que supone edificios bien situados, buenas salas de lectura y estudio, tecnologías adecuadas y un horario suficiente y apropiado. Supone asimismo servicios de extensión para quienes no pueden acudir a la biblioteca. Los servicios bibliotecológicos han de estar adaptados a las necesidades de las distintas comunidades rurales y urbanas. El bibliotecario es un intermediario activo entre los usuarios y los recursos. Es indispensable su formación permanente para que pueda ofrecer servicios adecuados. Habrãn de establecerse programas de extensión y de formación del usuario con objeto de ayudarles a sacar provecho de todos los recursos. Aplicación del Manifiesto Se insta a las autoridades nacionales y locales y a la comunidad bibliotecológica de todo el mundo a que aplique los principios expuestos en el presente Manifiesto.

Guía para la formulación y presentación de proyectos

Un proyecto es un plan de trabajo; un conjunto ordenado de actividades con el fin de satisfacer necesidades o resolver problemas. Por lo general, cualquier tipo de proyecto responde a las siguientes preguntas: 


¿Qué vamos a hacer?  Nombre del proyecto: lo que se quiere hacer.
¿Por qué lo vamos a hacer? Fundamentación del proyecto: es el diagnóstico y por qué elegimos ese problema para solucionar.
¿Para qué lo vamos a hacer? Objetivos del proyecto: qué lograría ese proyecto
¿Dónde lo vamos a hacer? Espacio físico
¿Cómo lo vamos a hacer? Listado de actividades para concretar el proyecto
¿Quiénes lo vamos a hacer? Los responsables de las distintas actividades
¿Cuánto lo vamos a hacer? El tiempo que se tardará en hacer el proyecto
¿Qué necesitamos para hacer el proyecto? Listado de recursos y cantidad necesaria (materiales, humanos, financieros)
¿Cuánto va a costar el proyecto? Presupuesto: precios de los recursos, según cantidad y tiempo de utilización.


No siempre los proyectos tienen este orden, pero no hay que olvidar ninguno de estos datos, son todos importantes; y también es importante diferenciar las etapas o ciclos del proyecto y los pasos que hay que seguir para su formulación.
Las etapas de un proyecto son:
  • DIAGNÓSTICO
  • PROGRAMACIÓN
  • EJECUCIÓN
  • EVALUACIÓN
1° paso: DIAGNÓSTICO: Diagnóstico significa "forma de ordenar los datos e información sobre cómo es y qué problemas tiene una determinada realidad". O sea, que hacer un diagnóstico implica conocer nuestra biblioteca, comunidad y sus necesidades.
Para elegir un proyecto conveniente hay que tener en cuenta:
  1. ventajas y desventajas de cada alternativa
  2. lo que está más a nuestro alcance para resolver, en forma adecuada. La solución más viable
  3. Los recursos disponibles.
Antes de elegir una alternativa hay que tener en cuenta todos los factores positivos y negativos que pueden influir en el proyecto. Para lo cual debemos preguntarnos:

  • ¿qué recursos tenemos en la comunidad para llevar adelante este proyecto?
  • ¿Qué recursos nos están faltando?
  • ¿quiénes nos pueden ayudar? ¿los vecinos, otras instituciones, el Estado?
  • ¿cómo nos pueden ayudar? ¿qué aportes pueden hacer?
  • ¿cómo es nuestra relación con ellos?
  • ¿de qué manera conseguiremos los recursos que nos faltan?¿Cuánto tiempo disponemos para armar el proyecto?
una vez terminada la reflexión sobre las distintas alternativas de acción, hemos terminado con el diagnóstico y podemos pasar a los siguientes pasos para la formulación de nuestro proyecto.

Una herramienta utilizada con frecuencia para realizar un diagnóstico es la Matriz FODA.
Esta sigla significa FORTALEZAS-OPORTUNIDADES-DEBILIDADES- AMENAZAS *


2° paso: PROGAMACIÓN Y EJECUCIÓN: La programación es el conjunto de procedimientos y técnicas que se usan para idear y ordenar las acciones necesarias para realizar un proyecto.
Implica 5 pasos:

  • Identificar objetivos que son de dos tipos:
                                                Generales: Es el resultado que buscamos al final de nuestro proyecto. Se logra a mediano y largo plazo.
                                                Específicos: Son los que se irán concretando para llegar al general; son más concretos y se realizan a corto plazo.

  • Determinar la población destinataria: Además de decir qué se quiere lograr, hay que especificar el para quién va dirigido; para cuánta gente
  • El tiempo disponible.
  • Los recursos utilizados ( materiales, humanos, presupuestarios)
  • Realizar el cronograma de actividades



3° paso: EVALUACIÓN: La evaluación de todo proyecto debe ser definida en la fase de planificación, precisando la metodología y las herramientas (encuesta, entrevistas, observaciones, registros, etc) que van a ser utilizadas para recabar la información adecuada.
Un proyecto debe ser evaluado antes, durante y con posterioridad a su ejecución

Sabor, Josefa: principios de la administracion

 Administrar consiste en prever, organizar, dirigir, coordinar, y controlar. En bibliotecología, ello significa poner y mantener en marcha la biblioteca.

Prever o planificar: es precisar el objetivo, establecer un programa de acción, ponderar sus alcances, determinar los medios.

Organizar: Es instituir y distribuir las partes(= personas) para que actúen, una vez determinados los medios.

Dirigir: Se trata del personal. Ello significa dar orientaciones y distribuir el trabajo, adjudicando a cada uno el que le corresponde. Para ello es necesario saber qué es lo que se quiere y saberlo explicar con lenguaje claro.

Coordinar: Es vincular armónicamente los actos, sin distraer esfuerzos, orientarlos hacia un mismo fin, como elementos confluentes. Los esfuerzos contrarios se anulan.

Controlar: Es supervisar, inspeccionar, y verificar para que cada cual cumpla con su deber; prevenir errores, rectificar los cometidos y explicar sus causas, para que no se repitan. El control eficaz debe ser oportuno y hacerse, en lo posible, en el curso mismo de las operaciones; debe estimular la dedicación y la atención, y, si fuera necesario, implicar sanciones.



Las empresas ( es decir, todo grupo humano esforzado por lograr un fin común) se clasifican en dos grandes grupos:

Simples: que no transforman materias, sino que realizan operaciones de canje, comercio puro; como por ejemplo, una librería.

Complejas: cuya actividad implica la transformación de materia; por ejemplo, una casa editora.

Una biblioteca es una empresa compleja, porque elabora una información orgánica determinada, partiendo de documentos de diferente índole que existen en forma dispersa.

Funciones en una biblioteca. Como empresa compleja, la biblioteca cumple todas las funciones administrativas

  1. Función técnica: Es la ordenación y la elaboración de la información: selección, catalogación, clasificación, preparación de listas bibliográficas, informes, etc. es procesar la información hasta convertirla en conocimiento al servicio del usuario. Esto permite una fácil recuperación y ubicación de esta información. Es un proceso continuo de "agregación de valor".
  2. Función social: Es la acción de la biblioteca en su esfera social: circulación, préstamo, referencias, datos, extensión cultural. Es poner la información al servicio del usuario
  3. Función financiera: comprende la obtención y manejo de los fondos necesarios para hacer posible la labor de la biblioteca.
  4. Función de seguridad: Es garantizar la conservación de los bienes: recuento de las colecciones, limpieza, desinfección, control de préstamos, restauración de piezas deterioradas, seguro de las colecciones, del edificio, etc.
  5. Función de contabilidad: Comprende el registro de las existencias: planificaciones, proyecto, historia de la biblioteca, estadística, etc.
  6. Función administrativa: Gobierna la actividad total de la biblioteca, a modo de sistema nervioso de conjunto

miércoles, 2 de noviembre de 2016

biblioteca pública de Nueva York

https://youtu.be/tkD9aNOn6v0



LAS IMÁGENES ENVIADAS POR USTED

TRAS DOS AÑOS DE OBRAS, REABRE LA SALA DE LECTURA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE NUEVA YORK

Cómo colocar 52.000 libros en dos minutos en una de las mejores bibliotecas del mundo

Nueva York. Uno de los lugares más emblemáticos de esta ciudad, la majestuosa sala de lectura  de la Biblioteca Pública de Nueva York (NYPL, por sus siglas en inglés), mide 23 por 90 metros y 15 de altura. Durante más de cien años (se inauguró el 23 de mayo de 1911) ha sido uno de los espacios culturales más deslumbrantes de Estados Unidos. La hemos visto en el cine y ha formado parte de las visitas imprescindibles de muchos turistas e investigadores.
En 1998, esta institución completó una importante restauración de esa sala de lectura. Sin embargo, en plena noche de un día de mayo de 2014 una roseta de yeso se desplomó sobre el suelo. El 5 de octubre pasado la biblioteca reabrió al público la sala tras concluir los trabajos de restauración del techo. La obra costó 12 millones de dólares y en ella “viven” 52.000 libros. El proceso de volver a llenar sus estanterías es un apasionante espectáculo visual. La NYPL elaboró un video de dos minutos en el que se muestra cómo se colocaron.

bibliotecas populares en la red



 
   
La CONABIP lanzó la BIPOP
Buenos Aires. Se trata de una nueva herramienta de comunicación para las bibliotecas populares. BIPOP, la red social de las bibliotecas populares, es una plataforma digital de producción y comunicación de contenido propios entre las bibliotecas populares accesible a los usuarios en general. A través de ella cada biblioteca popular mantiene actualizada su información y comparte las experiencias de práctica de su trabajo cotidiano. Además, nuclea en ese perfil la información de cada biblioteca que hoy figura en el Portal CONABIP, al integrar información desde otras herramientas como el catálogo colectivo, el banco de experiencias o el buscador de bibliotecas.  La plataforma se propone como una síntesis entre una red social (del estilo Facebook, Instagram, Pinterest, etc.) y las comunidades de práctica asociadas a las experiencias y actividades que desarrollan las bibliotecas.
[Fuente: Javier Areco]